viernes, 11 de enero de 2013

Capitulo 17 (Final & Epilogo)

— Amo a tu hija...
—¿Por qué Wendy puede montar las guirnaldas de palomitas de maíz mientras yo estoy aquí con el confeti? —preguntó Molly con tono de niña pequeña.
—Porque nadie se fía de ti cuando tienes una aguja en la mano —dijo Connie.
—Ni con unas tijeras —intervino April y todas se echaron a reír, incluyendo a Molly.
Lejos de sus maridos, hijos y novios, a las cinco amigas les había resultado natural volver a las costumbres del instituto: las bromas, las charlas y las risas. Era divertido y muy agradable, pero Vanessa tenía la cabeza en otro sitio. Menos mal que la conversación no había desembocado en el tema de Zac Efron y ella se lo agradecía de todo corazón.

—Voy a preparar más ponche —sugirió Vanessa, pero antes de que llegara a la cocina, alguien llamó a la puerta.
—¿Habéis invitado a algún hombre? —preguntó Connie con una risita picara.
—Pues he oído que Ronnie Mills está loco por ti. Además acaban de quitarle el aparato de la cara —intervino Wendy fingiendo ser una colegiala.
Vanessa se echó a reír y fue hacia la puerta.
Pero no era Ronnie Mills.
Con un suéter negro, unos elegantes pantalones grises y con un aspecto más imponente que nunca, Zac Efron esperaba al otro lado de la puerta.
—Hola, Nessa —saludó sonriente.
La casa entera se quedó en silencio de repente, lo único que podía oír era los latidos de su corazón golpeándole contra el pecho. Parecía que no lo hubiera visto durante años.
—Has vuelto a casa —murmuró justo antes de notar que se le sonrojaban las mejillas—. Quiero decir que has regresado de California.
Su mirada se paseó por toda ella, como si intentara abarcarla entera, y eso la puso aún más nerviosa.
—No podía estar más tiempo lejos de Fielding ni de...
—¿Tu casa de cristal? —interrumpió ella con malévola amargura. ¿Por qué se había presentado allí a torturarla?
—¿Puedo entrar?
Tuvo que utilizar todo su autocontrol para responder:
—Tengo visitas, mejor en otro momento...
Pero él hizo caso omiso y pasó.
—Lo que tengo que decirte no puede esperar. Buenas noches, señoritas —saludó a las demás, que saludaron casi entre dientes y enseguida continuaron con lo que estaban haciendo—. Siento interrumpir, pero tengo algo que decirle a Nessa y no puedo esperar.
Connie se puso en pie de un salto.
—Deberíamos irnos...
—No —dijo él de inmediato mirando sobre todo a Molly—. Quiero que oigáis esto.
—Zac, ¿qué ocurre? —intervino Vanessa, que empezaba a no entender nada.
El se volvió a mirarla y en sus ojos había más ternura de la que nadie había visto en él jamás.
—Hoy he tenido una conversación con tu padre.

—¿Has ido al cementerio? —le preguntó ella con el corazón en un puño.
—Sí, tenía que decirle algo —entonces le agarró la mano y se la llevó a los labios para besarla suavemente—. Te amo, Nessa.
Lo miró con los ojos abiertos de par en par.
—¿Que tú qué?
—Que te ama —dijo April, justo antes de recibir un codazo de Connie.
—Pero me dijiste que... —ahora estaba realmente confundida.

—Sé lo que te dije. Fui un tonto. Creí que estaba haciéndote un favor saliendo de tu vida. Pensé que sólo os haría daño estando a vuestro lado —le soltó la mano para agarrarle el rostro—. Pero ya había cambiado el día que abrí la puerta de aquel coche y te encontré. Tú me cambiaste, me has convertido en un hombre que ya no quiere vivir en su cueva; ahora quiero una vida y quiero amar y que me amen.
Connie suspiró y a Molly se le llenaron los ojos de lágrimas; por su parte Wendy comentó susurrando:
—Si no lo besa ella ahora mismo, ¡lo haré yo!

Vanessa se volvió a mirar a sus amigas.
—Buenas noches, chicas.
Después de que todas ellas les desearan feliz Navidad y salieran sin demorarse, Vanessa se dirigió al hombre que le llenaba el corazón de amor.
—Yo también te amo, Zac. Te he querido desde... ¡Dios! Hace toda una vida. Pero me da miedo creerte.

—Preciosa, sé perfectamente lo que es tener miedo. Me he pasado toda la vida sintiéndolo y no se lo recomiendo a nadie —en los labios se le dibujó una sonrisa—. Tú me has enseñado a amar y no pienso dejarte escapar.
—¿Estás seguro?
—Sí, sin ti no sirvo para nada.
—Zac —lo miró a los ojos y vio su alma, sin máscara ni escudo, solo un hombre enamorado que por fin era suyo.
Entonces él sacó una ramita de muérdago que llevaba en el bolsillo y la sujetó sobre sus cabezas.
—¿Te he dicho cuánto me gustan las vacaciones? —le preguntó acercándola a su cuerpo. La besó suavemente en los labios—. ¿Me perdonas por haber sido tan idiota?
Las lágrimas se habían agolpado en sus ojos y no pudo hacer más que asentir.
—Entonces... ¿qué te parecería casarte conmigo?
Lo último que faltaba para que el llanto le cayera a borbotones por la cara.
—¿Puedes repetirlo?
—Cásate conmigo, Vanessa Hudgens —repitió riéndose.
—Será un placer, Zachary Efron.
Bajó la cabeza y se dieron un montón de tiernos besos.
—Vamos a ver a nuestra hija.
Vanessa se quedó paralizada unos segundos. No podía dejar de mirar al hombre que por fin había decidido liberarse y abrazar la vida. Las amaba y quería que ellas lo amaran.
—¿Nuestra hija?
—Preciosa, esa niña fue mía desde el momento que la traje al mundo, y me muero de ganas de hacerlo oficial, si tú quieres.
Todos los sueños que Vanessa había tenido a lo largo de los años estaban haciéndose realidad esa Nochebuena.
—Parece que ya ha llegado Santa Claus.
Zac se acercó a ella y volvió a besarla en los labios.
—Jo, jo, jo —dijo entre risas—. Vamos a darle un beso a nuestra niña. Tenemos que decorar el árbol y colocar los regalos —y, pasándole una mano por la cintura, añadió—: Mis primeras tradiciones con las dos mujeres que más amo en el mundo, ¿qué más podríamos pedir?
—Nada, Zac. Absolutamente nada.

                                        EPÍLOGO 
                                    Cuatro años después...
          La nieve caía como pequeñas bolitas de algodón sobre el asfalto, las farolas y los carteles de las tiendas. Cualquiera que pasara por Fielding por vez primera, se sorprendería al ver el nombre que figuraba en uno de esos carteles porque era algo extraño. Pero para todos los que allí vivían y que dieron el nombre al local, la Pastelería Efron Fam o, lo que era lo mismo, la Pastelería de la Familia Efron, era ya toda una institución en la ciudad y cada vez que entraban en ella, recordaban el pequeño milagro ocurrido unos años antes. Cuando un hombre solitario por fin encontró su lugar en el mundo.

Justo encima del cartel había una ventana y, detrás de esa ventana, un abeto precioso que sus dueños trataban como si fuera otro miembro de la familia. Debajo de ese árbol de Navidad, se encontraba Emily Efron abriendo un regalo entusiasmada y descubriendo con placer el pequeño osito destinado a convertirse en su nuevo adorno navideño.
—¿Dónde lo pongo, papi?

—Donde tú quieras, princesa —respondió Zac Efron mirando a su hija con una sonrisa que iluminaba la habitación.
—¿Y si lo pongo al lado del de Annie?
Justo en ese momento, entró Vanessa en el cuarto de estar con una niña de tres meses en brazos.
—A mí me parece muy buena idea ponerlo al lado del de tu hermana.

El corazón de Zac se estremeció al ver a su mujer. Los ojos azules llenos de luz, el pelo negro y la bata azul que le había regalado nada más irse a vivir con ellas. Estaba preciosa, pero no era nada de eso lo que lo había emocionado, sino verla con su hija en brazos.

Allí estaban los cuatro en el viejo apartamento de Nessa o lo que ellos llamaban su casa de la ciudad, que estaba llena de tradiciones, algunas más nuevas y otras más antiguas. También estaba repleta de amor y de algo que Zac jamás se habría atrevido a esperar: familia.
Después de que Nessa le hubiera dado el visto bueno al árbol, se sentaron los cuatro en el sofá.
—¿Puedo decirlo, papi? —preguntó Emily impaciente.
Estaba claro que la niña se parecía mucho a él.

—Adelante.
—¡Árbol, luces!
En un abrir y cerrar de ojos, el abeto resplandecía con multitud de lucecitas blancas y, como todos los años, ellos lo miraron satisfechos.
Emily se acurrucó en el regazo de su padre.
—Cuéntame la historia, papá.
Nessa lo miró sonriendo y él le dijo en silencio:
—Te amo.
Aquella noche de árboles de Navidad y Santa Claus era más que maravillosa, pero la historia que iba a contarle a su hija era una tradición que él mismo había creado.
—La noche que Emily Efron vino al mundo, nevaba y nevaba sin parar...

                                                           FIN 
Termino la novela! :(
Espero que les haya gustado el final :)
Y no se preocupen,seguire publicando mas novelas aqui :)
Empezare a publicar otra posiblemente la semana que viene ;)
Mientras,les aviso que https://www.facebook.com/NovelasEfronHudgens
en esta pagina estoy publicando una muy Buena que se llama Heart On A Chain..
Bye :D

4 comentarios:

  1. Ahora si no la acabas con migo... Llore con este final, Hermoso y lindo final...
    Amix es estupenda la nove, me ha encantado, la ame de principio a fin.
    sigue con las noves
    ;)
    tkm

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  2. El final perfecto para esta nove perfecta! me encanto todo todo; el último capitulo y el epílogo. Hermosa la noveee! :D

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  3. aaaaaaaaaaaawwwwwwwwwwwwwwwwww!!!!!!!!!
    por favor!!!
    ke bonito!!!
    me a encantado esta nove!!
    a sido preciosa!!!
    y el final aun mas!!!
    tb me a molado la super tecnologia super moderna de la casa de zac XD XD
    enserio, yo kiero una casa asi XD
    espero con ansias la proxima nove
    bye!
    kisses!

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  4. AME ESTA NOVEEEEEEEEEEEE!
    AME EL FINAAAAL!
    ESPERO QUE SUBAS PRONTO.

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