—¿Qué dices que has hecho?
Zac alejó el teléfono de la oreja y dio un respingo ante la retahíla de improperios.
—Salgo para la isla. Vamos todos —exclamó Devon—. Esto es justo lo que yo temía que ocurriera. Las obras deben comenzar de inmediato.
Zac paseaba junto al pequeño risco sobre el mar mientras Vanessa esperaba en el coche. Los obreros no se habían mostrado muy contentos al saber que las obras se paralizarían, hasta que Zac les prometió pagarles el salario completo durante la espera.
—No mováis el culo de Nueva York —contestó a su amigo—. No necesito tres niñeras. He hecho lo correcto, Devon. Hasta saber qué demonios prometí o dejé de prometer, o lo que sucedió la primera vez que vine aquí, lo correcto es esperar.
—¿Y desde cuándo te preocupas por lo correcto? —preguntó Devon—. Estamos hablando de negocios. Cueste lo que cueste, hay que seguir adelante.
—¿Y qué sabes tú de este trato, Devon? ¿Qué es lo que no me estás contando?
—Escucha —contestó su amigo tras un prolongado silencio—, no sé lo que sucedió allí. Lo que sé es que antes de que te marcharas de Nueva York dijiste que volverías con un contrato de venta y que te importaba un bledo cómo conseguirlo.
Zac se dirigió de regreso al coche y vio a Vanessa apoyada contra la puerta.
—Pues de momento no voy a cambiar de opinión —continuó tranquilamente la conversación—. Asumo toda la responsabilidad.
—Por supuesto que la asumes —exclamó Devon irritado—. Todos hemos hecho sacrificios, Zac. Con este complejo de vacaciones y la fusión con hoteles Copeland, estamos a punto de ser muy ricos. Seremos la mayor empresa vacacional de lujo del mundo.
Zac suspiró. Era consciente de los sacrificios hechos por todos. Devon incluso iba a casarse con la hija de Copeland para consolidar el trato. Estaban a punto de conseguir todo aquello que habían deseado.
—Confía en mí, Dev. Dame un poco de tiempo. Lo solucionaré, siempre lo hago.
—Una semana, Zac —contestó su amigo tras emitir un prolongado suspiro—. Si dentro de una semana no han empezado las obras, iré allí con Ryan y Cam.
Zac colgó el teléfono y lo guardó en el bolsillo. Suspiró y se acercó al coche de Vanessa. Debía estar cansada, al igual que él, apenas había dormido.
Debía concentrarse en recuperar la memoria y aclarar su relación con Vanessa Hudgens.
—¿Va todo bien? —preguntó ella mirándolo de reojo.
—Sí —Zac arrancó el coche.
—¿Te apetece desayunar?
Él emitió una especie de gruñido. No pareció un «no», de modo que lo tomó por un «sí».
—Te prepararé tu desayuno favorito.
—¿Mi favorito? —él la miró de reojo.
—Huevos Benedictina.
—Eso es —murmuró Zac—. Supongo que ya te lo había dicho.
—Sí.
Por el gesto hosco, era más que evidente que a Zac no le apetecía hablar. A ella le gustaba madrugar, pero a su abuela no tanto y siempre la acusaba de estar demasiado animada por las mañanas, y más de una vez le había dicho que se callara y la dejara en paz.
—Gracias.
Él ladeó la cabeza.
—Por lo que has hecho. Significa mucho, no sólo para mí, también para la gente de la isla.
—Debes comprender que se trata sólo de una solución temporal —él parecía incómodo—. No puedo suspenderlo indefinidamente. Hay muchas personas que dependen de mí y que me han confiado su dinero.
—Pero comprenderás que jamás te habría vendido la tierra si no me hubieras hecho esa promesa —contestó ella—. El resultado sería el mismo.
—No hablemos más de ello por ahora —Zac suspiró y le apretó la mano—. No hay una solución sencilla, recupere o no la memoria.
Por primera vez ella consideró su punto de vista. Si había dicho la verdad, no le debía haber resultado nada fácil anular la operación.
Por mucho que le hubiera mentido anteriormente, en esos momentos se comportaba honorablemente, y le iba a salir muy caro.
—Comprendo que no es fácil para ti —Vanessa lo besó suavemente en la mejilla—, y aprecio el gesto. He recibido la llamada del sheriff y del alcalde.
—¿Están enfadados contigo? —preguntó él.
—Creen que soy joven e ingenua —ella suspiró—. Están demasiado ocupados lamentándolo por mí por haber sido engañada por un seductor.
—Es tu tierra —contestó Zac irritado—. No puedes permitir que otros te obliguen a quedártela sólo porque no quieran ver cambiar sus vidas.
—Crecí aquí —Vanessa se encogió de hombros—. Me consideran un miembro de su familia. Y la familia no se traiciona. Muchos opinan que he hecho exactamente eso, y quizás tengan razón. Sabía que si tú y yo seguíamos juntos, no me quedaría aquí. Sabía que tendría que trasladarme a la ciudad por tus negocios. Y en aquellos momentos no me importó.
Zac aparcó el coche en el camino de entrada de la casa y apagó el motor.
—O sea que estabas dispuesta a abandonarlo todo por estar conmigo.
—Sí —contestó ella—. Es la verdad. Y no lo digo para hacerte sentir culpable.
—No sé qué decir.
—No digamos nada —Vanessa sonrió—. Desayunemos. Me muero de hambre. Después iremos a comprarte algunas cosas y quizás luego nos sentemos en la terraza a disfrutar del día.
De repente, y después de que el día no hubiera arrancado demasiado bien, Zac se sintió animado ante los planes que tenían por delante.
Vanessa Hudgens se había enamorado del millonario hotelero Zac Efron cuando este la había seducido en sus tierras a orillas del mar.Y de repente Zac había desaparecido obligandola a viajar a Nueva York en busca de respuestas.La amnesia selective que Zac sufría dese el accidente de avion lo tenia perplejo.¿Como habia podido olvidar una belleza tan explosiva como Vanessa?La unica solucion era regresar a la isla donde se habian conocido y reviver las inovidables noches hasta recordarlo todo.
Todo es tan enredado, no solo la cabeza de Zac, si no tambien que fue lo que paso para que construyeran.
ResponderEliminarSiguela, me encanta :)
Me encccaaaaaaanto, pero esta algo confuso.
ResponderEliminarVeremos que siguen en los siguientes capitulos :)
Sube pronto.
ay ke bonito ^_^
ResponderEliminary ke chungo todo :S
zac, tio! recuerdalo ya todo!
la vida de mucha gente depende de eso!
por lo visto XD
publica pronto!
me encanto el capi!
bye!
kisses!