jueves, 10 de enero de 2013

Capitulo 16 (Llegando a la Final)

 
 
—Señoras y señores, les rogamos que apaguen todos los equipos electrónicos y que se abrochen los cinturones. Aterrizaremos en el aeropuerto de Minneapolis hacia las doce del mediodía. Parece que el buen tiempo nos va a acompañar en este día de Nochebuena. Felices fiestas a todos y gracias por volar con Northern Airlines.

Zac apagó su ordenador portátil y de pronto se dio cuenta de que no sabía qué hacer. Durante las dos últimas semanas se había refugiado en el trabajo día y noche para no pensar en Nessa, en Emily y en las malditas vacaciones.
Miró al exterior, ya estaban por encima de las nubes, era Nochebuena, la noche en la que Santa Claus visitaba las casas y les llevaba los regalos a los que se hubieran portado bien. Él no se había portado bien y los únicos regalos que quería no podía tenerlos.
Cuando el avión comenzó el descenso rumbo al aeropuerto de Minneapolis, Zac se maldijo a sí mismo por ponerse nervioso. Ni siquiera iba a verla; iba a regresar a aquella enorme fortaleza de cristal. La misma que había construido para mantenerse alejado del mundo. Sin embargo el rostro de Nessa continuaría apareciendo en sus pensamientos de la misma manera que lo había hecho en California y, por mucho que quisiera, no podía trabajar las veinticuatro horas del día sólo con el fin de evitar que eso ocurriera. Así que cada vez que se alejaba del ordenador, su cabeza sufría un verdadero bombardeo de recuerdos que lo dejaban destrozado. Cada cosa que veía le recordaba a ellas; cada bebé, cada pastelería. Cuando se acostaba por las noches deseaba que Nessa estuviera a su lado y cuando iba a visitar una casa donde vivir se preguntaba qué pensaría ella del lugar.
Resopló con tremenda frustración. Se estaba volviendo loco, y de lo único que le había servido aquel viaje había sido para demostrarle una vez más que daba igual que se encontrara a miles de kilómetros de ella porque eso hacía que la echara de menos aún más. Y lo peor de todo era que no podía hacer nada salvo esperar a que el tiempo lo ayudara a olvidar, o al menos a recordarlo con menos dolor. Tenía que superar ese sentimiento de soledad y de necesidad. Dios, si lo había conseguido con sus padres, también lo lograría ahora.
Por fin aterrizaron y acto seguido todos los pasajeros se pusieron en pie para sacar sus cosas de los compartimentos y salir corriendo de allí. Sin duda todo el mundo estaba ansioso por ver a sus familiares y amigos. Por el contrario él no tenía ninguna prisa puesto que no había nadie esperándolo. Siendo Nochebuena no había querido estropearle la celebración familiar a su chofer, así que alquilaría un coche para llegar a casa.
Sin embargo, nada más salir a la sala de espera, comprobó que no iba a ser necesario.
—¿Qué demonios estás haciendo aquí?
Con una enorme y sincera sonrisa en los labios, Thomas fue a su encuentro nada más verlo.
—Estupendo. Me hago todos estos kilómetros sólo con el fin de llevarte a casa y este es el agradecimiento que recibo.
¿Le había dicho él a Thomas qué día estaría de vuelta? Pensó Zac tratando de no pensar lo agradable que resultaba que hubiera alguien esperándolo.
—Gracias, Thomas, pero no deberías haber venido. Esta noche es Nochebuena y tu familia...
—Mi familia está muy bien, gracias. No te preocupes, me esperarán para cenar —le dijo con naturalidad mientras se dirigían al coche—. No me digas que prefieres un chofer al que no conoces en lugar de un amigo.
—Depende.
—¿De qué?
—De si ese amigo va a soltarme un sermón de camino a casa.
—¿Qué motivos tendría yo para soltarte un sermón? A mí me parece que te va muy bien.
—Así es —incluso para él mismo, sonó demasiado ansioso porque pareciera verdad.
—Me alegro. ¿Los negocios marchan bien?
—La verdad es que van mejor que bien —respondió al tiempo que salían al exterior, donde hacía una tarde bastante fría.
—Y tienes aspecto de estar sano como un burro.
—Querrás decir como un toro.
—No, quiero decir como un burro.
—Aquí está el sermón, ¿verdad?
—No pienso decirte nada —le avisó mientras sujetaba la puerta del coche para que entrara—. No te voy a hacer preguntas, ni comentarios, ni voy a contarte nada de nadie de Fielding. Nada.
Al principio Zac no dijo nada, eso sí, tuvo que morderse los labios para no hacerlo; pero cuando estaban ya en la autopista de camino a la ciudad, admitió que no aguantaba más.
—De acuerdo, ya lo has conseguido. ¿Cómo están?
—¿Quiénes?
—¿Quién es ahora el burro? —Zac se echó a reír—. Nessa y Emily, ¿qué tal están?
—Están muy bien. Emily es una niña encantadora que crece por momentos.
Notó un extraño pinchazo en el corazón. Se había perdido casi dos semanas de su vida.
—¿Y Nessa?
—El negocio le va muy bien y tiene muchos amigos a su alrededor. Emily y ella vienen a cenar a casa mañana. Mi mujer va a preparar pavo con su famoso relleno de salvia y cebolla. Kyle y Derek también vienen —entonces lo miró con picardía—. ¿Sabes? Creo que a mi hijo mayor le gusta Vanessa.
Zac frunció el ceño.
—¿Qué?
—Fue él quien la llamó para invitarla —le informó como si fuera lo más normal del mundo.
Una oleada de ira se apoderó de él. ¿Por qué demonios había aceptado la invitación de Derek? Vamos, acababa de tener una hija, todavía no estaba preparada para... Además, Derek Pinta era... era... Bueno, era exactamente el tipo de hombre que él no era, íntegro, social, popular, un auténtico ciudadano del mundo.
Dios. No tenía ningún derecho sobre Nessa, pero la idea de que estuviera con otro hombre lo volvía loco, y que ese hombre se convirtiera en el padre de su... Tenía que parar aquello. No era el marido de Nessa y Emily no era su hija. Daba igual que deseara que fuese diferente. Las dos merecían algo mejor que un animal derrotado con una pierna herida y un corazón enjaulado.

Vanessa puso el cartel de Madre e Hija se Han Ido a Casa Hasta Mañana. Había vendido todos los hombrecillos de jengibre, las campanillas de chocolate y los renos con nariz de frambuesa, así que ya iba siendo hora de tomarse un descanso.
Aquellas dos últimas semanas no le había resultado difícil aguantar las largas jornadas de trabajo combinadas con los cuidados de Emily. Toda esa actividad había sido la única manera que había encontrado de mantener la mente ocupada y no pensar en Zac Efron. Parecía que el trabajo era la cura de todo mal. Por las noches estaba tan rendida que caía en la cama ya dormida, y por la mañana salía de casa con tal energía que ni siquiera se daba cuenta del mundo que existía a su alrededor.
Los momentos que pasaba con Emily eran mágicos, aunque entonces sí se acordaba de Zac. Otra cosa habría resultado imposible puesto que la mayoría de las cosas de su hija habían sido regalos suyos. No podía dejar de preguntarse qué estaría haciendo o si alguna vez pensaría en ella, cuando volvería o si volvería. Y era como si una mano fuerte le estrujara el corazón y tuviera que luchar para salvarlo. Tenía que luchar, aunque solo fuera por la niña, no podía dejarse llevar por la tristeza y la añoranza.
A veces tenía la sensación de que jamás lo olvidaría, nunca llegaría a recuperarse de su pérdida. No obstante, no dejaría de intentarlo.
Esa noche sus amigas iban a ir a verla para celebrar una reunión de chicas y tendría que dibujar la sonrisa, volver a decirle a Molly que no sabía dónde estaba Zac y cambiar de tema. Lo que desde luego no iba a hacer era contarles la verdad. No podía decirles que le había pedido que se marchara, y no porque no lo amara, sino porque lo amaba demasiado para fingir que le bastaba con ser su amiga, y que por un momento habían sido algo más.
Habían sido una familia.

—Tenemos que darnos prisa —le pidió Thomas al apagar el motor del coche—. Está a punto de hacerse de noche.
Zac abrió la puerta preguntándose qué debía hacer. Había sido idea suya parar en el cementerio, pero no sabía exactamente para qué.
Thomas le puso una mano en el hombro.
—¿Quieres que vaya contigo?
—No. Ni siquiera sé qué hago aquí.
—Claro que lo sabes —le dijo con ternura—. Quieres desearle Feliz Navidad a Emmett y preguntarle si te crees digno de su hija.
—Ya sé que no lo soy.
—¿Por qué piensas eso?
—No quiero... Es que... —¿qué? ¿Por qué no podía ponerle nombre a lo que sentía? ¿Por qué demonios le daba tanto miedo?
—La amas.
—Sí —la respuesta salió de su boca sin ayuda y tuvo que quedarse pensando cómo le sería posible amar a un hombre como él. Y sin embargo era cierto, la amaba. La amaba tanto que le dolía. Sobre todo ahora que ya era demasiado tarde—. La quiero, Thomas. Es exactamente por eso por lo que no puedo estar con ella.
—Perdona que te lo diga así, pero eso es una estupidez.
—Sabes cómo soy, Thomas. Yo no puedo pertenecer a esta ciudad, no puedo. No se me da bien.
—Más estupideces.
Zac dio un puñetazo en el capó del coche para liberar su frustración.
—Ellas necesitan a alguien que se relacione con la gente, que tenga amigos y que sonría a los vecinos —entonces soltó una carcajada llena de amargura—. Vamos, si yo apenas sé sonreír.
—Mírame, Zac —le pidió Thomas enérgicamente—. ¿Tú quieres a Nessa y a Emily? ¿Quieres que ellas sean tu familia?
—Sí.
—Entonces aprenderás a sonreír. Así de simple. La mayoría de la gente de esta ciudad está deseando darte una oportunidad y acogerte con los brazos abiertos —lo miró con cariño antes de añadir—: Es lógico que te dé miedo después de todo lo que has pasado. Pero algún día tendrás que acabar con esas dudas.
Zac le dio la espalda y perdió la vista en el cementerio.
—Es que no sé si puedo.
—Zac —le dijo poniéndole una mano en el hombro—. Si las quieres, es hora de que acabes con todos tus demonios.
Tenía que admitirlo, al menos ante sí mismo. No había nada que deseara más en el mundo que estar con Nessa y con Emily. Nada. Las quería muchísimo a las dos y acabaría con mil demonios con tal de tener la oportunidad de demostrarles su amor. Si todavía lo aceptaba.
Caminó hacia el cementerio dejando atrás a Thomas y, cuando llegó a la tumba de Emmett, pronunció las palabras que iban a cambiar su vida para siempre:

—Amo a tu hija...

4 comentarios:

  1. siguelaa!! no puedo creerloo porfin lo admitio la ama!!! que emocion siguela pronto

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  2. OWWWWWWW
    Que lindo capi
    Zac y nessa están muy triste solitos
    espero con ansias el próximo capitulo
    :)

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  3. Me encantoooooooooooooooooo! Go! se viene le reencuentro!
    Al fin admite que la ama! Ahora se lo tiene que decir a ella y ser felices para siempreee
    :DD Quiero masss (L)

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  4. aaaaaaaaaawwwwwwwwwwww
    ke bonito!!!
    por fin macho! era tan dificil? ¬¬
    aora diselo a ella XD
    y vuelve, coño!
    ke el pingao del hijo del chofer te la va a kitar XD
    siguela siguela!
    bye!
    kisses!

    P.D.: cuando acabes con esta, espero ke pongas otra nove igual de guay ;)

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