—No necesitamos una inyección de dinero en nuestra economía —contestó con dulzura.
—A todo el mundo le viene bien ganar más dinero —él enarcó las cejas incrédulo.
—No —Vanessa sacudió la cabeza—. Muchos de los jubilados que viven aquí eran altos ejecutivos. Algunos incluso eran gerentes de grandes empresas. Tienen más dinero del que podrán gastar en su vida.
—¿Y los demás? ¿Qué pasa con la gente que ha vivido aquí toda la vida?
—Son felices —ella se encogió de hombros—. Tenemos pescadores de gambas de tercera y cuarta generación. Tenemos tenderos locales, restauradores… Básicamente se cubren las necesidades de la isla. Vender recuerdos no es una necesidad. Puede que no tengamos mucho, pero salimos adelante y somos felices.
—Desde luego este lugar es bastante raro —observó él en tono divertido—. Me sorprende que no tengáis conexión a Internet, televisión por cable o antenas de móviles.
—Nos mantenemos al día —contestó ella—. Pero no estamos especialmente interesados en destacar. Hay algo en nuestro estilo de vida, nuestra gente y nuestra isla que no puede describirse, sólo experimentarse. Como hiciste durante las semanas que estuviste aquí.
—Y aun así estabas dispuesta a abandonar esta vida. Por mí.
—Sí —asintió ella tras un largo silencio—. Di por hecho que tendría que hacer algunos cambios. Merecía la pena… tú merecías la pena.
—Dada tu pasión por esta isla y sus habitantes, me parece increíble que me consideraras merecedor de cualquier sacrificio.
—Te menosprecias, Zac. ¿No crees merecértelo? ¿No crees que alguien podría amarte tanto como para abandonar algo importante por estar contigo?
Zac fijó su mirada en el mar, como si no tuviera respuesta.
—A lo mejor es que nunca he conocido a nadie que me tenga en tan alta estima —contestó.
—De nuevo te relacionas con las personas equivocadas. Y desde luego sales con mujeres que no son las adecuadas.
La malicia en el tono de voz hizo que él sonriera.
—¿Por qué tengo la sensación de que intenté alejarme de ti, pero que tú no lo consentiste?
—De eso nada —ella frunció el ceño—. Parecías… —su expresión se volvió pensativa—. Te mostraste muy abierto a lo que sucedió entre nosotros. Y desde luego fuiste tú quien me persiguió.
—Empiezo a pensar que tengo un doble que va por ahí suplantándome. Sé que no paro de decirlo, pero ese hombre al que describes es tan distinto a mí que me parece un completo extraño. Si no lo supiera, diría que el accidente fue anterior a mi llegada aquí.
—¿Tanto te horroriza?
—No, yo no he dicho eso —él la miró a los ojos—. No estoy avergonzado ni enfadado. Piensa en cosas que jamás harías. Y ahora imagina que alguien te dice que hiciste todas esas cosas, aunque no las recuerdes. Dirías que se habían vuelto locos ellos, no tú.
—De acuerdo, lo comprendo. No es que no puedas aceptar a la persona que eras.
—Es que no le entiendo —musitó Zac—. Ni entiendo el porqué.
—A lo mejor al verme decidiste que tenía que ser tuya, aunque te costara la vida.
—Eso sí lo entiendo —él se acercó a escasos milímetros de su boca—, porque tengo esa sensación cada vez más a menudo.
Vanessa salvó la distancia que los separaba y lo besó con ternura. Él respondió con juguetones y seductores besos en las comisuras de los labios.
—El té está preparado, pero me parece que no lesinteresa —rio Mamaw.
—Por supuesto que quiero tu té —Vanessa se volvió hacia su abuela—. Es el mejor del sur.
—¿Y a mí me gusta? —preguntó Zac con una tímida sonrisa.
—Ya lo creo, jovencito —Mamaw le entregó un vaso—. Dijiste que era mejor que todos esos
vinos elegantes que bebías en la ciudad.
—Bueno, pues si lo dije, debe ser verdad —Zac sonrió mientras tomaba un sorbo.
—Siéntate, Mamaw. Hemos venido a verte, no para estar aquí solos.
—Nessa me contó que habías sufrido un accidente de avión —la anciana se sentó en una silla—. Debió ser muy traumático.
—No recuerdo gran cosa del accidente —Zac asintió—, aunque sí tengo algunos recuerdos, sobre todo del alivio que sentí al saberme vivo. Pero el resto está en una nebulosa, incluyendo las semanas anteriores al accidente, como te habrá contado Nessa —se sentió un poco raro al llamar a Vanessa por su apodo,pero decidió llamarla así era mas, relajado.
—Lo siento —Mamaw asintió—. Nessa estaba muy disgustada. Estaba segura de que la habías engañado, dejándola embarazada.
—Mamaw, no… —Vanessa sintió cómo el calor ascendía por su nuca.
—No pasa nada —Zac se dirigió a Vanessa—. Estoy seguro de que ella también estaba enfadada conmigo y no tiene por qué fingir lo contrario.
—Me gustan los hombres sinceros y directos —ella asintió—. Creo que nos llevaremos bien.
—Eso espero… —él se interrumpió—. ¿Cómo solía llamarla?
—Ella es Mamaw para todos —Vanessa rio.
—Si te resulta más cómodo, puedes llamarme Laura —la mujer le dio una palmada en la pierna—. Casi nadie lo hace, salvo el alcalde, porque considera que un hombre de su posición no debería mostrarse tan familiar.
—Laura te va bien. Un bonito nombre para una bonita dama.
Para regocijo de su nieta, la mujer se sonrojó visiblemente.
—¿Estás bien, Mamaw? ¿Necesitas que te traigamos algo? —preguntó Vanessa.
—No, hija, estoy bien. Silas vino a verme y le llevó mi lista de la compra a su sobrino, que trabaja ahora como repartidor en la tienda de comestibles.
—¿Te tomas el medicamento todos los días?
—Parece ella la abuela y yo la alocada nieta —Mamaw puso los ojos en blanco—. Disculpa, pero no fui yo la que se quedó embarazada. Yo sabía tomarme la píldora.
—¡Mamaw!
—Bueno, es verdad —la mujer se encogió de hombros.
—¡Por Dios! —gruñó Vanessa—. Hoy tienes la escopeta cargada. Debería haberme ido a casa.
A Zac le dio un ataque de risa y se le saltaron las lágrimas.
—Ustedes dos son divertidísimas.
—De acuerdo —Vanessa se levantó y tiró del brazo de Zac—. Ya he pasado bastante vergüenza. Está claro que mi abuelita se encuentra en plena forma. Vayámonos a casa, me muero de hambre.
Zac soltó otra carcajada y se agachó para besar a Mamaw en la mejilla.
—Encantado de volver a conocerte.
Vanessa Hudgens se había enamorado del millonario hotelero Zac Efron cuando este la había seducido en sus tierras a orillas del mar.Y de repente Zac había desaparecido obligandola a viajar a Nueva York en busca de respuestas.La amnesia selective que Zac sufría dese el accidente de avion lo tenia perplejo.¿Como habia podido olvidar una belleza tan explosiva como Vanessa?La unica solucion era regresar a la isla donde se habian conocido y reviver las inovidables noches hasta recordarlo todo.
Algo mas por lo que Zac debe recuperar la memoria :)
ResponderEliminarMe encanto el capitulo
siguela :)
Me encaaaaaaaaaanto el capi,
ResponderEliminarpero quiero que zac se acuerde de algo, al menos de un poco de vane y de que estuvo ahiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Espero que sigas pronto.
ke bonito el capitulo
ResponderEliminardemasiado dulce para mi gusto xD
pero estuvo bonito
sin percances
lo ke puede resultar aburrido XD
pero bueno
seguro ke se pone mas interesante
siguela pronto!
bye!
kisses!